Teníamos pendiente explicaros la 5ª sesión del Seminario Universo 2.0. En esta ocasión tuvimos el enorme placer de contar con el conocimiento y la experiencia de los compañeros de dos institutos cercanos: el Instituto de Gurb y el Instituto Plan y Farreras de Sant Cugat. Ambos centros centros destacan por su experiencia puntera incorporando el universo 2.0 en el instituto, en las aulas y con las personas. Experiencias muy diferentes que nos llevan a la conclusión de que hace días que repetimos, y es que hay que estar presentes en el mundo digital de los centros educativos y acompañar a los alumnos y docentes mientras aprenden con la tecnología y aprenden sobre tecnología.

Esto que nos cabe en una frase breve, en la práctica no es tan sencillo, e incorporar transversalmente la revolución tecnológica, a menudo se convierte en un reto que quiere tiempo, ensayo y error. Según las palabras de los ponentes, además, no sólo se trata de poner un buen wifi en el Instituto, o repartir tabletas entre los alumnos, ni tampoco sólo es cuestión de construir, e incluso, negociar la normativa tic del centro con los alumnos y el castro. No, no, trabajar la digitalidad en las aulas implica repensar absolutamente cualquier modelo o estrategia de aprendizaje, pedagogía, de identidad y relación. Implica cambios profundos, que a menudo tienen serias dificultades técnicas y poco consenso entre las personas que lo han de encabezar.

Si bien, en la experiencia de los que ya se han atrevido a ponerlo en su lista de prioridades, destaca que ha sido muy enriquecedor, necesario y pertinente, que ha reducido los conflictos relacionados con las nuevas tecnologías y que ha mejorar la relación y el intercambio de información entre los sistemas que cohabitan en los centros. Insisten en que repensar la incorporación tecnológica es un proyecto de centro, de todo el centro. Es capital sumar fuerzas entre todos los agentes: docentes, alumnos y familias y animar a los menos motivados. Además, hay que buscar estrategias creativas y nuevas didácticas para trabajar mejor, seguramente, en sus palabras, ningún potenciar también el aprendizaje cooperativo y en red. Cuando un alumno se desconecta de la clase, o se distrae con tecnología, a menudo no nos preocupamos tanto sobre por qué está distraído, sino que incidimos en la conducta. Si queremos incorporar fácticamente, bien y de verdad, el universo 2.0 en los centros educativos, tenemos que revisar también los nuevos -vells- interrogantes pedagógicos y de relación con los alumnos.

Fuente:podcast